La deforma del derecho

El Tribunal Constitucional ha desarrollado una serie de prácticas que lo alejan del respeto a las formas que gobiernan su funcionamiento y de su propia sujeción a derecho. Esto ha ocurrido cuando ha rectificado el quórum de aprobación de las leyes para así poder juzgar sobre su apego a la constitución; cuando ha admitido formas de interacción con él que frustran las reglas sobre legitimidad activa; cuando se ha desatado de las reglas que regulan sus propias facultades emitiendo pronunciamientos sobre asuntos respecto del que nadie ha reclamado su intervención; y, también, en la medida que se ha animado a reescribir, antes que solo a escrutar la constitucionalidad, las leyes sometidas a su conocimiento.
La infracción a las formas que gobiernan las competencias del TC no solo son preocupantes en su propio mérito, sino que en especial tratándose del desempeño de funciones por parte de un órgano cuyas credenciales democráticas son, comparadas con las demás ramas del poder, más débiles.